La Duma rusa aprobará rápidamente las leyes para anexar Crimea

Vladímir Putin les reitera a Obama y Merkel que el referéndum ha sido legítimo y que Rusia respetará la voluntad de la población

 
 

Simpatizantes prorusos celebran este domingo en la plaza Lenin de Simferópol. / V. G. (AP)
 
"Crimea vuelve a casa", así interpretan los habitantes de esa península y los rusos los resultados del referéndum celebrado el domingo. Y pocas dudas quedan de que Moscú acogerá a Crimea con los brazos abiertos. El presidente Vladímir Putin lo dijo claramente en la conversación telefónica que mantuvo con su colega estadounidense Barack Obama anoche, ya finalizada la consulta popular: El referéndum ha sido legítimo y Rusia respetará la voluntad de la población de Crimea. Mientras tanto, un alto cargo del Parlamento ha asegurado que no darán largas a la aceptación de la península como nueva república de la Federación Rusa.
Serguéi Nevérov, vicepresidente de la Cámara de Diputados y secretario general del partido gubernamental Rusia Unida, aseguró este lunes que la Duma Estatal (Parlamento) aprobará rápidamente las resoluciones y leyes necesarias para que Crimea pueda ser aceptada como miembro de la Federación Rusa. Se espera para esta tarde la llegada de una delegación de la Asamblea de Crimea, que traerá a Moscú la petición oficial de la península para convertirse en la vigésimo segunda república de Rusia.
Putin había tenido horas antes sendas conversaciones con la canciller alemana Angela Merkel y el presidente de Kazajstán, Nursultán Nazarbáyev, a quienes había expresado las mismas ideas. El líder ruso le transmitió también a Obama su preocupación por la "incapacidad y la falta de voluntad" de las autoridades de Kiev de frenar a los "grupos ultranacionalistas que desestabilizan la situación y aterrorizan a la población" rusohablante en el país vecino.
En este contexto, ambos líderes discutieron asimismo la posibiliad de enviar una misión de la OSCE a Ucrania con el fin de evitar que la situación se desborde, misión que, en opinión de Putin, debería tener presencia en todas las regiones del país vecino. A Putin lo que le preocupa en realidad es la situación en las provincias del este y sureste de Ucrania, con una gran población rusohanblente y donde, en algunas, ya ha habido enfrentamientos entre los prorrusos y los que apoyan al nuevo gobierno kievita, que Moscú no reconoce y considera ilegítimo.
Obama advirtió a Putin que no reconocerá los resultados del referéndum de Crimea y los rusos están conscientes de que Occidente impondrá sanciones. Pero están dispuestos a pagar el precio que sea necesario a cambio de recuperar Crimea, península que tiene una vital importancia estratégica para Moscú, ya que allí se encuentra la principal base de su Flota del mar Negro. Y aunque Occidente presione para que el Kremlin dé marcha atrás, Putin difícilmente lo hará, primero porque los rusos no lo entenderían —su popularidad ha batido el récord de su segundo mandato: más del 71% de apoyo— y porque, como han explicado los politólogos, tanto el presidente como la mayoría de la población consideran que la reunificación con Crimea es la reparación de una "injusticia histórica".

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