Empieza el juicio a Geert Wilders
Empieza el juicio a Geert Wilders, líder ultraderechista holandés, por incitar al odio contra el islam
Los jueces consideran que comparar el Corán con el 'Mein Kampf', de Hitler, sobrepasa los límites de la libertad de expresión.- El político, sostén del nuevo Gobierno de centro derecha, dice que es un proceso político
ISABEL FERRER | La Haya 04/10/2010
Geert Wilders, líder ultraderechista holandés y apoyo indispensable del nuevo Gobierno de centro derecha, se sienta hoy en el banquillo acusado de incitación al odio, discriminación e insultos al islam. El proceso en su contra será decisivo para marcar los límites a la libertad de expresión. El propio Wilders lo invoca como derecho sin restricciones.
Se da la circunstancia de que los fiscales no han visto indicios de delito en las soflamas del político, que califica de "ola islamizadora que atenta contra nuestra cultura, corazón e identidad" la presencia de inmigrantes de dicha fe en el país. Tampoco el hecho de que llamara al Corán "un libro fascista como el Mein Kampf", de Hitler, les pareció extremo. Los jueces, por el contrario, consideran dicho símil excesivo y ordenaron que siguiera adelante la instrucción. La acusación particular del caso la forman asociaciones de inmigrantes turcos, antillanos y marroquíes y el grupo antirracista Holanda Bekent Kleur (Holanda reconoce la diversidad).
Durante el proceso, que se prolongará hasta mediados de octubre, Wilders contará con el apoyo de varios estudiosos que confirmarán su tesis sobre los supuestos peligros del islam. Ayer aprovechó su cuenta en Twitter para calificar la situación de "juicio político contra la libertad de expresión, que acusa también a casi millón y medio de votantes de mi Partido de la Libertad".
Pieza clave en el Parlamento
Aunque su cita con la justicia fue fijada el pasado abril, el peso político del líder xenófobo ha cambiado mucho. Es ya la tercera fuerza del país, por detrás de liberales y socialdemócratas. Sin sus votos, no puede mantenerse a flote en el Parlamento la nueva coalición entre liberales y democristianos recién pactada. La democracia cristiana -no así los liberales- ha tenido serios problemas para aceptarle como sostén. Por eso ha sido preciso que el trío firmara un documento previo a su acuerdo de Gobierno. En el mismo, Wilders llama al islam "ideología peligrosa y violenta". Para los otros dos es "un credo religioso".
Liberal de origen y opuesto a la posible entrada de Turquía en la UE, Geert Wilders formo su Partido de la Libertad en 2004. Desde entonces, su firmeza contra la presencia de inmigrantes musulmanes en Holanda, y la mano dura que propugna contra "las bandas callejeras de las minorías", le han valido un creciente apoyo popular. De estar solo en un Parlamento de 150 miembros, pasó a tener 9 escaños. Ahora suma 24 y mantiene que no tiene nada contra los musulmanes. "Es el islam lo que detesto, porque no existe esa versión moderada que se empeñan en vendernos", dice.
Amenazado de muerte, vive rodeado de guardaespaldas y asegura que su ideario no es violento. "Tenemos que ser intolerantes con los intolerantes. Odio la violencia. Lo que busco es un debate".
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200
Los jueces consideran que comparar el Corán con el 'Mein Kampf', de Hitler, sobrepasa los límites de la libertad de expresión.- El político, sostén del nuevo Gobierno de centro derecha, dice que es un proceso político
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Geert Wilders, líder ultraderechista holandés y apoyo indispensable del nuevo Gobierno de centro derecha, se sienta hoy en el banquillo acusado de incitación al odio, discriminación e insultos al islam. El proceso en su contra será decisivo para marcar los límites a la libertad de expresión. El propio Wilders lo invoca como derecho sin restricciones.
Se da la circunstancia de que los fiscales no han visto indicios de delito en las soflamas del político, que califica de "ola islamizadora que atenta contra nuestra cultura, corazón e identidad" la presencia de inmigrantes de dicha fe en el país. Tampoco el hecho de que llamara al Corán "un libro fascista como el Mein Kampf", de Hitler, les pareció extremo. Los jueces, por el contrario, consideran dicho símil excesivo y ordenaron que siguiera adelante la instrucción. La acusación particular del caso la forman asociaciones de inmigrantes turcos, antillanos y marroquíes y el grupo antirracista Holanda Bekent Kleur (Holanda reconoce la diversidad).
Durante el proceso, que se prolongará hasta mediados de octubre, Wilders contará con el apoyo de varios estudiosos que confirmarán su tesis sobre los supuestos peligros del islam. Ayer aprovechó su cuenta en Twitter para calificar la situación de "juicio político contra la libertad de expresión, que acusa también a casi millón y medio de votantes de mi Partido de la Libertad".
Pieza clave en el Parlamento
Aunque su cita con la justicia fue fijada el pasado abril, el peso político del líder xenófobo ha cambiado mucho. Es ya la tercera fuerza del país, por detrás de liberales y socialdemócratas. Sin sus votos, no puede mantenerse a flote en el Parlamento la nueva coalición entre liberales y democristianos recién pactada. La democracia cristiana -no así los liberales- ha tenido serios problemas para aceptarle como sostén. Por eso ha sido preciso que el trío firmara un documento previo a su acuerdo de Gobierno. En el mismo, Wilders llama al islam "ideología peligrosa y violenta". Para los otros dos es "un credo religioso".
Liberal de origen y opuesto a la posible entrada de Turquía en la UE, Geert Wilders formo su Partido de la Libertad en 2004. Desde entonces, su firmeza contra la presencia de inmigrantes musulmanes en Holanda, y la mano dura que propugna contra "las bandas callejeras de las minorías", le han valido un creciente apoyo popular. De estar solo en un Parlamento de 150 miembros, pasó a tener 9 escaños. Ahora suma 24 y mantiene que no tiene nada contra los musulmanes. "Es el islam lo que detesto, porque no existe esa versión moderada que se empeñan en vendernos", dice.
Amenazado de muerte, vive rodeado de guardaespaldas y asegura que su ideario no es violento. "Tenemos que ser intolerantes con los intolerantes. Odio la violencia. Lo que busco es un debate".
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