Los rebeldes lanzan una gran ofensiva sobre el flanco sur de Sirte

Los alzados avanzan metro a metro en el frente de Wanadugu Francisco Peregil Sirte 6 OCT 2011 - 14:57 CET Los rebeldes libios celebran el avance sobre el flanco sur de Sirte, bastión de los leales al coronel Muamar el Gadafi, como si fuera un partido de fútbol. Hoy, a la una de la tarde, llegaron sus principales estrellas, es decir, media docenas de tanques y varios lanzacohetes. Cada proyectil que alcanza una de las torres de francotiradores gadafistas apostados en el frente de Wanadugu, en la entrada de Garbiat, es celebrado por detrás del armamento pesado, a unos cien metros, por un grupo de unos cincuenta milicianos armados con kalashnikov y al grito de "Alá es grande". Los alzados avanzan metro a metro. Lo que hace una hora era la línea roja, la primera del frente, poco después se convertía en un terreno por donde pasear sin aparente sensación de peligro. Los cohetes se ven avanzar en el aire y golpear el terreno de lo que un día fue el centro de acogida de la Unión Africana y donde Gadafi recibía a los líderes africanos. Un mortero lanzado por los gadafistas cae de repente en una zona de paseo donde se suponía que no había peligro alguno. Y las caras de los milicianos, que retroceden unos metros, se vuelven sombrías. Los milicianos sublevados regresan a los tanques y ceden algunos metros de terreno a los gadafistas. En medio de los tiros, la pregunta más recurrente a la prensa llegada a la zona, después del lugar de procedencia, gira en torno al equipo de fútbol: ¿Barça o Madrid? Un miliciano con barba, vestido con la camiseta de Cristiano Ronaldo, recula medio kilómetro, junto a otros compañeros, desolado y con cara de preocupación. Pero la sensación sobre el terreno es que el avance de los rebeldes sobre Sirte es imparable. Hasta que caiga y, con él, el resto de bastiones gadafistas como Bani Walid, la OTAN seguirá apoyando a los rebeldes, según informa Reuters. "No debiera haber durante mucho más tiempo bolsas de resistencia", ha manifestado el ministro de Defensa, Gerard Longuet, durante la reunión de la Alianza en Bruselas. Preguntado por Gadafi, Longuet ha afirmado que su desaparición "es importante, pero no suficiente", y ha señalado que es comprensible que el Gobierno de transición libio quiera su captura.

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