EL LADRÓN DEL SIGLO
Muere Ronnie Biggs, ‘el ladrón del siglo’
Participó en el asalto al tren de Glasgow hace 50 años y protagonizó una espectacular huida a Brasil, donde vivió 36 años
Agencias Londres18 DIC 2013 - 09:09 CET
Ronnie Biggs, en marzo de 2013. / ANDREW COWIE (AFP)
El 8 de mayo de 2001, un hombre de 71 años descendió de un jet privado procedente de Río de Janeiro. A su espera estaba la policía británica, dispuesta a detenerle. Terminaban allí los 36 años de huida del británico Ronald "Ronnie" Biggs, apodado el ladrón del siglo por el asalto a un tren correo en 1963 y uno de los delincuentes más célebres del mundo. Biggs murió este miércoles a los 84 años en una residencia de ancianos en East Barnet, en el norte de Londres.
Hace medio siglo, Biggs formó parte de una banda de 11 miembros que asaltó un tren correo que hacía el recorrido entre Glasgow y Londres. El plan fue un éxito: el grupo obtuvo un inmenso botín, de 2,6 millones de libras de la época (alrededor de 46 millones de libras, 55 millones de euros hoy), de los que alrededor de 150.000 correspondieron a Biggs. Pero, uno a uno, los miembros de la banda fueron detenidos por la policía. Biggs fue capturado y condenado a una pena de 30 años de prisión, pero en 1965 logró escaparse de la londinense prisión de Wandsworth.
Tras huir a París y someterse a una operación de cirugía estética, Biggs huyó a Australia y luego a Brasil, donde fue identificado en 1974 por un periodista del diario británico Daily Express. El Gobierno de Reino Unido inició los trámites para la extradición, pero Biggs había tenido un hijo, Michael, con la brasileña Raimunda de Castro. La legislación del país sudamericano impedía entonces extraditar a los padres de ciudadanos brasileños, y el pedido fue denegado.
Con su identidad desvelada, Biggs se convirtió en una celebridad en Río de Janeiro. Para entonces, el dinero del botín se había esfumado hacía mucho, y Biggs intentó capitalizar su fama yendo a desfiles de escuelas de samba y, en 1978, grabando una canción, No one is innocent (Nadie es inocente), con el grupo de punk rock Sex Pistols. En 1981, fue secuestrado por un grupo de aventureros que le llevó a la isla caribeña de Barbados, esperando que allí pudiera ser extraditado a Reino Unido. En un golpe de suerte, el Supremo de Barbados puso a Biggs en libertad alegando que el tratado de extradición con Reino Unido no había sido aprobado aún por el Parlamento del país caribeño.
Biggs volvió a Brasil y la batalla por la extradición siguió en aquél país. En 1997, el Supremo del país sudamericano archivó definitivamente el caso al afirmar que, según la legislación brasileña, el crimen por el asalto al tren correo había prescrito.
Pero los continuos problemas económicos y, a partir de 1998, una serie de derrames cerebrales, debilitaron progresivamente la salud de Biggs, que empezó a mostrar su voluntad de volver a casa. En 2001, el diario sensacionalista británico The Sun acordó financiar el regreso de Biggs a Reino Unido a cambio de la exclusiva. Su hijo Michael publicó un comunicado diciendo que su padre había decidido "volver a Inglaterra para terminar sus días en el país que aún considera su hogar".
Detenido al llegar a Londres, Biggs fue encarcelado en la prisión londinense de Belmarsh, donde se convirtió en el prisionero 002731. Allí permaneció hasta 2007, cuando fue trasladado a una sección para prisioneros ancianos en la cárcel de Norwich. A pesar de que su hijo Michael había denunciado "maltratos" por parte de los guardas, los recursos a su sentencia no fueron aceptados. En 2009, el entonces ministro británico del Interior, Jack Straw, le negó la libertad provisional alegando que "no estaba arrepentido en absoluto". Ese mismo año, dos días antes de su 80º aniversario, fue puesto en libertad "por compasión". Por aquél entonces, tras tres derrames y fracturas de cadera, pelvis y columna, ya no podía comer, hablar o caminar.