La alta participación de los iraníes impulsa al reformista Rohaní

Con el 18% de los votos escrutados, encabeza los primeros resultados de las presidenciales

 
El candidato presidencial Hasan Rohani en Teherán. / ABEDIN TAHERKENAREH (EFE)
 
La alta participación en las elecciones de ayer viernes en Irán ha impulsado la candidatura del moderado Hasan Rohaní. El único aspirante a la presidencia que tendió la mano a los reformistas encabeza los primeros resultados oficiales con un 50,40% de los votos cuando se llevan escrutados un 25% de los colegios electorales, según ha anunciado la televisión estatal. Muchos iraníes contienen el aliento después de una larga noche de espera.
De un total de unos nueve millones votos contados, Rohaní obtiene alrededor de seis millones, a mucha diferencia de los dos candidatos considerados favoritos por sus apoyos entre los sectores ultras que controlan las palancas de poder, Mohamed Qalibaf y Said Yalilí. Para ser proclamado presidente se necesita obtener el 50% más uno de los votos. Fuentes extraoficiales aseguran que la participación roza el 80%.
Aunque todavía quedan muchas urnas por abrir y se desconoce cuántos de los 50,5 millones de iraníes con derecho voto participaron en los comicios, la tendencia parece clara. Como mínimo, Rohaní pasará a una segunda vuelta con el segundo mejor clasificado el próximo viernes 21. Sin embargo, muchos iraníes están pegados al televisor o la radio con el deseo de que se confirme su triunfo hoy mismo.
“Espere que con un poco de suerte no hay segunda vuelta”, ha respondido con una sonrisa pícara la funcionaria del Ministerio de Orientación Islámica (Ershad) cuando esta corresponsal le ha preguntado si iban a extender el visado de los periodistas que expira a medianoche de hoy.
“¿De verdad crees que le van a dejar ganar?”, preguntaba aún incrédula una de las traductoras aprovechando la intimidad del ascensor. Desde las presidenciales de 2009, muchos iraníes han perdido la confianza que pudieran tener en sus gobernantes. Entonces, las expectativas de triunfo del candidato reformista Mir-Hosein Musaví se vieron frustradas por un aplastante resultado de Mahmud Ahmadineyad. Las protestas que siguieron, las más graves desde la revolución de 1979, fueron duramente reprimidas.
Ahora, Rohaní, un clérigo conservador moderado, parece haber recogido el voto de muchos de aquellos desencantados que quieren dar una oportunidad al juego democrático, por muy defectuoso que sea, antes de dejar que su país siga derrapando hacia el abismo de la mano de los ultraconservadores. Durante la campaña, ha hecho llamamientos a rehabilitar las relaciones exteriores de Irán y sugerido la promulgación de una “carta de derechos civiles”.
Asociado con el ex presidente Ali Akbar Rafsanyaní, encabezó del Consejo de Seguridad Nacional durante el mandato de éste. El reformista Mohamed Jatamí le mantuvo en ese puesto y en calidad de tal se convirtió en el primer jefe negociador nuclear en 2003, al año siguiente de que se descubriera el programa atómico secreto de Irán. Bajo su dirección de las conversaciones nucleares con el Reino Unido, Francia y Alemania, Teherán acepto una suspensión voluntaria del enriquecimiento de uranio que se prolongó hasta la llegada a la presidencia de Ahmadineyad en 2005.

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