SE BAJA EL TELON: EN LA CRISIS SIRIA….
BENIGNO BENAVIDES NIETO
06/02/2012
Se baja el telón, Rusia y China vetaron en el Consejo de Seguridad la Resolución, frente a los 13 miembros restantes, la moderada propuesta de la Liga Árabe que preveía el abandono del poder del autoritario Bachar el Asad, que lleva a su país a una guerra civil, con la secuela de violación de los derechos humanos, que ya enluta a la sociedad siria.
Con el veto, se evidencia la inoperancia del órgano ejecutivo de la ONU en momentos críticos. Para no imponer su veto, Moscú pretendía, en un insoportable ejercicio de cinismo, que el texto repartiera por igual la responsabilidad del exterminio sirio (casi 5.400 muertos) entre la sanguinaria dictadura y quienes se han levantado contra ella.
China es históricamente impermeable a cualquier atropello de los derechos humanos, Moscú ha hecho de Siria, por otros motivos, su bastión en Oriente Próximo. No solo por sus millonarios contratos de armamento con Damasco o para conservar en Tartus su única base naval en el Mediterráneo. El Kremlin, aliado histórico de esta tiranía hereditaria, pierde a aceleradamente influencia en la región, se trate de Irán, Irak o Libia. No está dispuesto a repetir el error que abrió las puertas a la OTAN en Libia.
La crisis siria convierte a EEUU y Rusia de nuevo en rivales << revive la guerra fría>>. La revuelta siria resucita el clima de la guerra fría China afirma que vetó el texto para evitar más muertes en Siria Clinton: “¿Qué tiene que ocurrir para que actuemos?” La crisis de Siria ha dado lugar al más duro choque diplomático con Moscú desde que Barack Obama está en la presidencia. Otras discrepancias, como Irán, Chechenia o el escudo antimisiles habían conseguido hasta ahora ser resueltas o controladas sin escenificar semejante desacuerdo. Uno de los ejes de la política exterior de Obama era el de actuar de forma coordinada con Rusia en aquellas zonas en las que hubiera intereses compartidos, y discrepar de forma amigable cuando los puntos de vista fueran diferentes. Esa era la esencia de la “reprogramación” de las relaciones con Rusia que esta Administración se propuso desde el primer día.
La guerra fría es historia del siglo pasado, las maniobras alrededor de la situación siria recuerdan en varios aspectos la confrontación de aquel tiempo. Rusia ha defendido enérgicamente en la última década su vieja zona de influencia en el Cáucaso, los Balcanes o en el Este de Europa ante el rápido avance de las fronteras de Occidente: pero el pulso sobre Siria es especialmente significativo, por la mayor lejanía geográfica y por la dramática escalada de los acontecimientos.
Para China el principio de no injerencia en los asuntos domésticos es sagrado; por su parte, suele seguir la huella rusa en todo lo que huele a interferencia en las soberanías nacionales. El viceministro de Exteriores chino, Zhang Zhijun, respondió en Múnich con tono visiblemente encendido a ciertas críticas del senador estadounidense John McCain a su Gobierno, precisamente afirmando que para Pekín el principio de no injerencia en los asuntos domésticos es sagrado, y que desde luego no tolerará ninguna en los suyos.
El veto ha ocasionado múltiples reacciones en Occidente y en el mundo árabe, creando el abanico entre la indignación y la frustración. Opositores sirios definieron el bloqueo como “una licencia para matar”. Varios representantes de países musulmanes manifestaron su decepción por lo ocurrido, y la Liga Árabe anunció que seguiría trabajando para encontrar nuevas soluciones.
Para el Ministro de la Federación Rusa, Serguéi Lavrov, expresó en Múnich que la oposición rusa a la resolución argumentando que el texto suponía “tomar partido en una guerra civil” y “predeterminar los resultados de la transición política”, al “plantear requerimientos solo hacia el Gobierno y no hacia los grupos armados que aprovechan la protesta para atacar instituciones e intimidar al pueblo sirio”. Lavrov, añadió que “El Asad no es ni amigo ni aliado de Rusia”. Pero Moscú cuenta en Siria con su única base naval militar en el Mediterráneo y el régimen compra abundante armamento ruso.
En la sombra del pulso sobre Siria se perfila otro escenario de confrontación potencialmente más inquietante: Irán, gran aliado del régimen de Damasco. Las inquietudes sobre el desarrollo de su programa nuclear están llevando las circunstancias muy cerca de las líneas rojas. Occidente intenta resolver el asunto con sanciones económicas, pero desde Israel retumban los tambores de una incursión militar. En este caso, la oposición de Rusia y China podría arrastrar a un nutrido grupo de importantes países emergentes, agravando exponencialmente una crisis que ya tendría efectos regionales devastadores.
Son múltiples los escenarios –Oriente Medio, Asia, Europa Oriental- en los que un rebrote de la tensión entre Rusia y EEUU podría tener efectos negativos. Ninguno de los dos países está en este momento apostando públicamente por esa dirección, pero el probable retorno al Kremlin de Vladimir Putin, mucho más si lo hace en un clima de contestación popular, puede alentar en Moscú el resurgimiento de un cierto nacionalismo antiamericano.
Por lo que atañe a EE UU, tanto las declaraciones de Clinton como Obama, en el que aseguraba que su Gobierno está del lado del pueblo sirio y contra el régimen de Asad, “porque defendemos principios que incluyen derechos universales para todas las personas y reformas políticas y económicas justas”, dejan claro que esta Administración da prioridad a su papel en la primavera árabe, aun a riesgo de un desacuerdo con Rusia. Obama intenta preservar el prestigio de su nación por encima de todo. ¡Esperemos que la diplomacia se imponga para una salida de paz para la sociedad Siria!
