Credibilidad de la amenaza Persa
Benigno Benavides Nieto
Las amenazas de Irán de bloquear el Estrecho de Ormuz, tiene una lectura mediática de jugar a la guerra, en una zona donde el poder de occidente está presente con la V Flota Americana y sus aliados tanto de occidente como parte del mundo árabe. El corazón de la Eurasia, es la ruta vital del comercio petrolero, es el principal cuello de botella del comercio mundial de crudo. En 2011, cerca del 35% del petróleo transportado por rutas marítimas pasó por el estrecho, lo que constituye aproximadamente el 20% del comercio mundial de crudo. Eso supone un tránsito promedio de 14 petroleros cargados al día, y un número similar de buques vacíos en busca de carga. Buena parte de la flota que transita por Ormuz está formada por los grandes tanqueros de más de 150.000 toneladas. Todo por el programa nuclear persa, el cual nunca estuvo claro de su acción, si el uso de la energía nuclear era para fines pacíficos o armamentista; los persas siempre mintieron a la comunidad internacional con respecto a su proyecto de enriquecimiento de uranio centrifugado del 4% al 16 % o más, lo cual indica que el citado enriquecimiento ya no era para fines de uso domestico como ejemplo para la producción de energía eléctrica, el indicador según la Comisión sobre Energía Atómica, es el de preparar material bélico, entre ellas ojivas nucleares o una bomba atómica.
El destino del crudo que transita por Ormuz, es el mercado asiático (más de un 85%), básicamente Japón, India, China y Corea del Sur. Sin embargo, varios países europeos reciben una parte significativa de sus importaciones de crudo a través de rutas que transitan por Ormuz. En 2010, aproximadamente el 15% de las importaciones de crudo de la UE y el 4% de las de gas transitaron por Ormuz.
El impacto sobre el mercado mundial del petróleo, depende de la capacidad de Irán de hacer efectiva su amenaza y de la comunidad internacional de conjurarla. Los expertos en seguridad dudan de lo primero, pero las estimaciones sobre el tiempo durante el tráfico quedaría seriamente perturbado oscilan entre una semana y un par de meses. Dado que el mercado del crudo es global, la estructura geográfica del comercio de crudo sólo se vería afectada a corto plazo, aunque supondría un reajuste logístico importante. El principal efecto se daría sobre el precio. En todo caso, si no se consiguiese bloquear Ormuz sería a costa de una fuerte escalada militar en la región, lo que también implicaría un aumento del riesgo geopolítico y por tanto de los precios. Ese impacto dependería de la intensidad y duración del conflicto, y de sus resultados, pero seguramente supondría un choque de oferta a corto plazo difícil de asumir por parte de los consumidores, especialmente de aquellos que se encuentran al borde de la recesión.
La amenaza persa, si culmina con un ataque militar ello puede suponer un coste muy elevado para el país. El problema es que el coste de un conflicto militar para Irán se ha reducido con la imposición de sanciones: si las sanciones le impiden exportar crudo e importar gasolinas y otros productos básicos en su mayoría canalizados por estrecho de Ormuz, entonces el incentivo económico para Irán de evitar el conflicto es considerablemente menor.
Irán, atraviesa un momento económico y político muy difícil, y que las sanciones han afectado de manera muy importante a su capacidad de producción de crudo y de recibir pagos por sus exportaciones. La profundización de las sanciones probablemente supondrá de facto la paralización de buena parte de sus proyectos de exploración y producción. Bajo esta realidad histórica, la teocracia persa, no creo que cometa el error de ir a un conflicto armado, lo cual sería una toma de decisión irracional, que atenta contra su propio pueblo y la paz del mundo, esperemos que la diplomacia haga su trabajo, por el bien de todos.